Un grave accidente en el que se vieron involucrados dos trenes de alta velocidad de Iryo y Renfe en Urda, Toledo, ha dejado un trágico balance provisional de al menos 69 personas fallecidas y decenas de heridos. Las autoridades forenses han completado todas las autopsias y han logrado identificar a 56 de las víctimas mortales, mientras que la Guardia Civil solicita a los familiares directos muestras de ADN para acelerar la identificación de los desaparecidos.
Como consecuencia del siniestro, la circulación en la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanece interrumpida en ambos sentidos y Renfe ha procedido a suspender la venta de billetes para este trayecto hasta el próximo mes de diciembre. Aunque las causas oficiales del impacto aún se desconocen, las primeras líneas de investigación apuntan hacia un posible error humano.
En el ámbito político e institucional, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha indicado que puso su cargo a disposición del presidente del Gobierno, descartando por el momento su dimisión y confirmando que comparecerá ante la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados el próximo martes 3 de noviembre.
Por su parte, Renfe emitió un comunicado este sábado en el que desvincula a la compañía de las responsabilidades del siniestro de Urda y de otro suceso en Adamuz. La operadora ferroviaria subrayó que las labores de mantenimiento, conservación y gestión de la infraestructura escapan a su competencia —restringida al transporte de viajeros y mercancías— y calificó de carente de sentido atribuir los accidentes a supuestas fallas en la seguridad de su material o en su organización laboral.

