El Gobierno de Bélgica atraviesa una profunda crisis institucional después de que fracasaran las negociaciones clave para alcanzar un acuerdo sobre las cuentas públicas del Estado.

El colapso de las conversaciones presupuestarias deja al Ejecutivo en una situación de interinidad mientras la Jefatura del Estado analiza los pasos a seguir para encauzar la gobernabilidad del país europeo.