Los colegios electorales en Estados Unidos abrieron este martes para celebrar las elecciones de mitad de mandato (midterms), unos comicios cruciales que definirán el control del Congreso y servirán como un referéndum sobre la gestión del presidente Donald Trump.
La jornada electoral transcurre con más de 50 millones de votos emitidos de forma anticipada, alcanzando récords de participación temprana en medio de la frustración ciudadana por el alto coste de la vida. Las últimas encuestas apuntan a que los demócratas tienen opciones de asegurar la mayoría en la Cámara de Representantes y ganar terreno en el Senado, cuyo control final dependerá de contiendas muy ajustadas en un grupo reducido de Estados como Míchigan, Alaska, Iowa, Kansas y Texas.
El proceso electoral cuenta con un despliegue masivo de supervisión en todo el país. Por un lado, organizaciones cívicas han movilizado a miles de voluntarios para prevenir la intimidación de votantes; por otro, el Departamento de Justicia envió a un millar de observadores en lo que constituye su mayor esfuerzo de supervisión histórica. Los cierres de los centros de votación se escalonarán geográficamente a lo largo de la jornada, comenzando por las primeras clausuras en Indiana y Kentucky hasta finalizar en Alaska y Hawái.

